Balance 2016 colaborativo en 16 posts

13. Noviembre y diciembre: Airbnb madura y se expande: la primera agencia de viajes p2p global

 

Los analistas de Silicon Valley llevan al menos tres años prediciendo que Airbnb usaría su base de datos para expandir su negocio. Incluso lo hemos dicho aquí: el negocio de la compañía no es el alojamiento, sino los datos, al igual que el de Uber, Amazon, Apple y Google. Finalmente, tras años de negar públicamente que fuera a cambiar de rubro, el 17 de noviembre lanzaron con bombos y platillos su primera extensión de servicios: Airbnb Trips, donde se anima a los hasta ahora anfitriones a ofrecer también tours. Dentro de las denominadas “experiencias” puede haber salidas a un mercado, recorridos en bici o paseos nocturnos. Esto abre el mercado también a aquellos “anfitriones” que no cuenten con propiedades para ofrecer.

Así, otra vez, el pez grande se come al chico: con el poder de su inmensa base de datos, Airbnb le pisa el poncho a iniciativas anteriores de guías de turismo p2p como BeeTriper, Vayable o Trip4real, e incluso a iniciativas gratuitas como la Global Greeter Network. Airbnb tiene listados más de dos millones de alojamientos, y ya superó las 80 millones de noches de alojamiento. Para el guía amateur independiente que ofrece sus servicios, el atractivo es obvio: llegará rápidamente a muchísimos más usuarios.

demás, Airbnb ofrece ahora “guías” de algunas ciudades destacadas, creadas por supuesto por los propios anfitriones. Es una forma de diversificarse ante el complicado panorama legal al que se enfrentaba su negocio principal en muchas ciudades del mundo, y que los llevó a tomar una decisión sin precedentes.

Negociar con los reguladores

Apenas quince días después de anunciar el lanzamiento de Trips, Airbnb dio otro gran paso: llegó a un acuerdo histórico con los gobiernos locales de Londres y Amsterdam. Tras una larga batalla legal, Brian Chesky, fundador y CEO de la compañía, firmó un acuerdo donde la empresa se compromete a hacer cumplir las reglas de las ciudades en términos de alquileres. En sus primeros ocho años de vida, Airbnb se había presentado siempre apenas como una plataforma que propiciaba el contacto entre privados; es la primera vez que asume alguna responsabilidad.

Así Airbnb cumple con un reclamo de larga data: acogerse a derecho. Es un crecimiento inevitable y esperable, después del fracaso de políticas más blandas como la de “colaborar con las ciudades”; pero también lo aleja del mito del p2p. La compañía hace las movidas necesarias para convertirse en un gigante global: a fines de octubre anunció que parte de sus datos serían alojados en servidores ubicados en China, para poder adecuarse a las regulaciones del país y “dar mayor soporte a la comunidad china”. China es un enorme mercado para Airbnb, que ya en ese momento había aportado 3,5 millones de noches.

Todo apunta a que la diversificación iniciada con Trips sea solo un primer paso. Airbnb tiene la capacidad de ofrecer también todo tipo de servicios turísticos: transporte, gastronomía, equipaje y una serie infinita de servicios secundarios. Claro que, a medida que avancen en otros mercados, será cuestión de sentarse a ver cómo lidian con todo el paquete de regulaciones de cada uno. La evolución de Airbnb funciona como caso testigo de la “sharing economy”, en su relación tanto con las leyes y los estados como con las comunidades.

Si te gusta, compartilo
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *