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6. Mayo:  El blockchain llegó a la banca (y dicen que cambiará el mundo más que internet)

En mayo de 2016, Banco Santander anunció que comenzaría a usar una aplicación de blockchain para ejecutar transferencias internacionalies desde su filial británica. Fue el primer banco en adoptar oficialmente esta tecnología. Pronto lo siguieron otras entidades financieras como J.P.Morgan. En septiembre se supo que trabajaría con el sistema Ethereum. También algunas entidades estatales están experimentando con criptomonedas; la más destacada es el Banco Central de Canadá. Se suman a la lista Ernst&Young y British Petroleum.

En resumen, el blockchain llegó al corazón financiero del mundo. Nunca se habló tanto de blockchain como en 2016, y sin embargo, son muy pocos los que entienden de qué se trata. La pregunta asordinada es, ¿es bueno o malo?

Muchos asocian el blockchain al bitcoin, una moneda puramente especulativa, pero hay mucho más. Su traducción, aunque nadie la usa, es “cadena de bloques”, que Wikipedia define abreviadamente como “base de datos distribuida”, un registro de transacciones digitales efectuado a la vez por todos los participantes.

Durante el encuentro Comunes, una de las mesas de debate fue dedicada a la financiación, y en ella hubo lugar tanto para las monedas sociales como para las criptomonedas. Uno de los representantes del Partido Pirata en Argentina explicó el faircoin, la moneda creada por el colectivo Faircoop, que funciona sobre blockchain pero usa las posibilidades del blockchain para generar una circulación económica más justa.

En Colaboramerica, en noviembre, buena parte de las conferencias principales se dedicaron a explicar la cualidad revolucionaria del blockchain. El teórico israelí Matan Field aseguró que representa “la segunda revolución de internet”, ya que permite una verdadera descentralización, con real privacidad y transparencia de las transacciones. Y puso el acento en demostrar que la tecnología en sí no es buena ni mala, sino simplemente una herramienta poderosa de descentralización y distribución de información. Quizás demasiado poderosa. Cuando le preguntaron cuál podía ser un mal uso de blockchain, Field dudó, y respondió que no quería dar ideas. “Imagínense”, dijo con ambigüedad.

Field es uno de los fundadores de Backfeed, una batería de herramientas que se promociona como “el sistema operativo social para las organizaciones descentralizadas”. Su objetivo es ofrecer a la colaboración p2p la infraestructura necesaria para operar a gran escala, de manera transparente y con un algoritmo que permite crear y distribuir valor -por caso, reputación- de forma descentralizada, través de las interacciones de los usuarios.

Mientras tanto, el bitcoin sigue rompiendo récords en su cotización.

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