Jornadas de Género y Software Libre: Hackeando al patriarcado

Foto de Martin Bayo – CC BY-SA 4.0

¿Qué tiene que ver el género con el software libre? Para algunes, nada. Incluso hay quienes afirman que la perspectiva de género podría “ensuciar” las luchas del software libre. Para Esteban Paulon, militante de la comunidad LGBTI y Subsecretario de Diversidad Sexual de Santa Fe, la relación es clara. «El software libre aspira a una sociedad menos desigual, con menos privilegios. Es emancipatorio y liberador. Tiene que ir de la mano con todos los otros movimientos que buscan más igualdad y libertad». Lo dijo en la segunda edición de las Jornadas de Género y Software Libre, en la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas de la Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe.

Les organizadores, quienes fundaron la primera Tecnicatura en Software Libre del país, ven una conexión profunda entre estos dos campos. “El Software Libre es un movimiento social que brega para que las personas, en comunidad y con acuerdos colectivos, puedan tener el control de los artefactos tecnológicos que utilizan a diario. Se centra en el aspecto ético y político de los programas o software, que se encuentran en todos los dispositivos electrónicos, y define su posición en la transparencia, igualdad de posibilidades y libre distribución. Las jornadas de Género y Software libre tienen como fin poder juntar las diferentes comunidades que luchan por la igualdad de posibilidades en las sociedades, para construir conocimientos técnicos y sociales relacionados con la informática desde una mirada de género”.

Fueron dos días, 18 actividades y unas cien personas de todo el país para tirar de la punta de ese ovillo. Así se fueron desmadejando los hilos que ponen en tensión tecnologías y cuerpos, privilegios y código, comunidades y poder.

La acumulación primitiva de la colaboración

Foto de Martin Bayo – CC BY-SA 4.0

La conferencia inaugural fue una teleconferencia poético-política. La hacker, hacktivista y especialista en tecnopolítica Margarita Padilla -una de las fundadoras del colectivo Sindominio- habló desde España, donde vive, con el murmullo de los juegos de su nieto de fondo. «Richard Stallman dice que el objetivo de las democracias es impedir que los más ricos concentren todo el poder», arrancó.

A la hora de la conversación se habló largamente de comunidades; ella marcó la distinción entre comunidades deliberativas y hacedoras. Mencionó a guifinet como un caso modelo de «hackers que hacen política»: «la comunidad se articula sobre un derecho; no lo reivindicamos, nos lo auto proporcionamos». Y luego llamó la atención sobre la enorme inversión que requieren las comunidades basadas en colaboración para funcionar. «Sólo si la inversión es continua el balance será positivo. Por eso, la colaboración se funda sobre una relación de poder: el poder de quien pueda hacer esa inversión inicial. O una ong muy grande, o una empresa. Es una especie de acumulación primitiva de la colaboración».

Diversidad: de objetos a sujetos de conocimiento

La segunda mesa se centró en las dificultades de las personas trans y otros colectivos para acceder a la universidad, la ciencia y la tecnología. Participaron Alejandra Ironici, de la Casa LGBTI de Santa Fe; Esteban Paulon, Subsecretario de Diversidad Sexual del Gobierno de Santa Fe; Liam Boggan, del Área Diversidad del Consejo Provincial de la Mujer de Río Negro; y Cecilia Ortmann, especialista en el cruce entre género y tecnología (CONICET). “Para nosotras es muy difícil acceder a conocimientos y herramientas”, señaló Ironici. “Si de pronto necesitamos hacer un powerpoint, no tenemos compañeras diseñadoras y no podemos hacerlo”. Y explicó: “Las carreras son caras, implican comprar materiales, textos. Y los estudiantes nos segregan, nunca quieren juntarse con nosotras para hacer un trabajo”.

El activista y docente trans Liam Boggan, por teleconferencia, agregó: “Cuando decimos que en el colectivo trans estamos invisibilizades, nos quedamos recontra cortos: estamos estigmatizades. Quedamos afuera de todo, y ¿dónde vamos? A la calle. Bien lo saben las compañeras que trabajan allí.» Paulon invocó a Audrey Tang, ministra digital de Taiwán, hacker y primera persona trans en ocupar un rol en un gabinete nacional. Ironici enfatizó: «Como colectivo, tenemos que demostrar mil veces nuestras capacidades para trabajar. Ningún sindicato se plantea programas para contratar personas trans, ni la universidad ofrece facilidades. Nos cuidamos nosotres. Ya lo dijeron Diana y Lohana: la revolución que viene es el amor». Oscar Vallejos, docente de la UNL y une de les impulsores de las jornadas, cerró: “Las personas trans, mujeres, e integrantes de colectivos de diversidad quieren y deben ser sujetos de conocimiento, no solo objeto. Las universidades tienen que tomar esta problemática.”

Trabajadoras y estudiantas

Trabajadoras de cooperativas de software. Tomado de la cuenta de Twitter de Facttic.
Foto: cuenta de Twitter @facttic

Dos de las propuestas se dedicaron a visibilizar las problemáticas de las trabajadoras de la industria del software. “Hackeando el patriarcado desde las coopes de tecnología” reunió a tres integrantes de la recientemente creada Mesa de Género de FACTTIC, la Federación Argentina de Cooperativas de Trabajo de Tecnología, Innovación y Conocimiento. Andrea Ruiz de Gcoop, Sol Verniers de Cambá y Romina Gómez de Nayra contaron qué estrategias usan para hacer más inclusivas las empresas de las que son socias. “Quisimos ser explícitas y pusimos un aviso que decía ‘buscamos socia’. Se nos armó un revuelo, nos acusaron de discriminación… y así y todo, recibimos muy pocos curriculums”, contó Ruiz. Su compañera Magalí Fernández Valdez contó otro ejemplo: “Una vez pedimos un perfil junior, para soporte, y llegó una chica que estaba mucho más capacitada que lo necesario. Aunque no habíamos pensado abrir otra posición de desarrollo, la incorporamos”.

El viernes la jornada arrancó con una ronda de santafesinas trabajadoras de la industria del software y estudiantes de ingeniería. Ellas contaron las estrategias que usaron y usan para sobrevivir en entornos machistas, donde se acostumbra asignarle a las mujeres: “Un profesor me dijo: no vas a aprobar porque te vistas así. Desde ese momento dejé de usar polleras en la facultad”. Una estudiante aseguró: “Las mujeres hacemos la carrera dos veces, porque como no nos atrevemos a programar frente a nuestros compañeros, salimos de cursar y repetimos todo en casa”. También hay buenas noticias: la matrícula de mujeres inscriptas a la carrera de informática en UNL pasó de 5 a 25 en seis años.

Libres y abiertas

También hubo charlas y talleres sobre diversas herramientas y comunidades libres y abiertas desde la perspectiva de género: Wikimedia, Open Street Map (a cargo de las GeochicasOSM), R (con R Ladies Santa Fe) y herramientas para comunicaciones seguras (con integrantas del Club de Software Libre). ¿Cómo lograr no solo mayor participación de mujeres y otras identidades sexuales en la creación colectiva y apropiación de las herramientas, sino una construcción de conocimiento y herramientas con perspectiva de género desde el inicio? Por ejemplo, las Geochicas son apenas el 3% de los 4,5 millones de personas que colaboran en Open Street Map, y eso incide en el conocimiento construido. “Los datos de los mapas son cargados por varones, y se nota”, aseguró Malena Libman. “Hay muchos prostíbulos y bares, por ejemplo, y pocos dispensers de toallitas o espacios para víctimas de violencia de género”.

En Wikimedia también se trabaja para achicar la brecha de género, no solo en quienes escriben y editan -se calcula que las mujeres y disidencias son menos del 15%- sino sobre todo en los contenidos. Esto se hace promoviendo especialmente “editatonas” -maratones de edición especiales para mujeres- dedicadas a mujeres, como la campaña “La científica que nunca conociste”, o a encuentros orientados específicamente a editar sobre temas de diversidad sexual

Desde el plan C dimos una breve charla acerca de cómo se cruzan y polinizan mutuamente los movimientos de cultura libre y los de género. Partimos de qué tienen estos movimientos en común: para decirlo corto, el deseo de diversificar y democratizar. Para decirlo en palabras de Rita Segato, la búsqueda de “más bienestar para más gentes”. Hicimos un breve repaso por las ideas centrales de Creative Commons y, más allá de las licencias, pensamos colectivamente en qué tienen para aprender los movimientos de cultura libre de los de género, y viceversa. Repasamos algunos hitos de este cruce en América latina, como los trabajos publicados en revista Pillku, y algunas experiencias y herramientas creadas bajo licencias abiertas, como Ancestra Guía, Tour Delirio, Acoso Online y el fanzine Que no quede huella. La presentación puede verse aquí

De las tecnologías apropiadas a fomentar la apropiación

Foto de Martin Bayo – CC BY-SA 4.0

Hubo mucho más. Se habló del impacto del desbalance de género en la detección de patologías en imágenes médicas y del rol de las mujeres en las primeras etapas de la computación. Se discutió el protocolo contra la violencia de género de la Universidad del Litoral y se debatieron espacios de masculinidades.

Lila Pagola, especialista en arte y diseño y parte de Creative Commons Argentina, brindó un taller sobre Scribus, software libre orientado al diseño editorial. El equipo de la cooperativa Cambá dio tres talleres de tecnología creativa que invitaban a iniciarse en el hardware libre de manera lúdica. Les participantes, mayoría de mujeres sin experiencia técnica, inventaron máquinas como “una hamaca a motor que expulsa machirulos”, en palabras de sus creadoras.

En el cierre discutimos de ciencia, sociedad, determinismo tecnológico y tecnologías apropiadas. Quedó resonando el ejemplo que dio Oscar Vallejos, profesor de UNL, con el caso del misoprostol. “Fue diseñado por hombres como una droga para el tracto digestivo, pero las mujeres encontraron que podía usarse como abortivo”. Las jornadas cerraron con brindis y teatro en el Centro Cultural Birri.

Un dato que todavía no es una obviedad: ni uno de los 18 espacios compartidos estuvo a cargo solo de hombres cisgénero. Aplausos y agradecimiento a quienes se pusieron al hombro la tarea de organización.

Las jornadas fueron apoyadas por la Asociación de Docentes de la Universidad Nacional del Litoral (ADUL), Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) de Santa Fe, Asociación del Personal Civil de la Nación (UPCN) de Santa Fe y la Asociación del Magisterio de Santa Fe (AMSAFE). Aquí, el programa completo

Jornada Género y Software Libre - programa jueves 4 de julio
Jornada Género y Software Libre - programa viernes 5 de julio
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