manifiesto

Tener pasó de moda. ¿Para qué sacrificarte para comprar y acumular cosas que solo usás de vez en cuando? Terminás poseído por las cosas, trabajando para mantenerlas.

Acceder es mejor. La propiedad ya no es relevante; lo sabemos al disfrutar una canción en formato digital. Lo central es poder acceder a lo que queremos, no comprarlo.

Somos lo que compartimos. Nos merecemos algo mejor que definirnos por las marcas que pagamos: lo que hacemos, decimos y compartimos online y offline nos describe.

Menos es más. Hay comida para todos, pero un tercio se desperdicia. El hiperconsumo –comprar, tirar, comprar– lleva al colapso ambiental. No hay escasez sino mala distribución.

Compartir es un instinto. Internet permite rearmar los lazos comunitarios de otros tiempos. La interacción social da más placer que ir de compras.

Colaborar es creativo. La cultura del siglo XXI es de código abierto: libre apropiación y recreación de ideas. Es divertido, estimulante y productivo; la innovación nunca fue tan rápido.

De par a par, horizontal. La tecnología transparenta, expone y elimina al intermediario parásito. Todos somos productores y consumidores, hacemos las reglas y controlamos.

Es un gran poder y una gran responsabilidad. Con todo tu poder, ¿qué vas a hacer?

 

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