El postcapitalismo llegó y es en red (dicen dos libros)

evolución

En estos días, dos nuevos libros están pregonando el fin del capitalismo tal como lo conocemos y la llegada de una nueva era económica traccionada por la economía colaborativa, que cambia la forma de trabajar y de relacionarnos con bienes y servicios. Se publican en inglés, en el hemisferio norte; podemos acceder a algunos adelantos o -para quien le interese- a versiones digitales. Y a esperar la edición local…

Pares S.A.

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El primero es Peers Inc: How People & Platforms are Inventing the Collaborative Economy & Reinventing Capitalism. (En castellano: Pares S.A.: Cómo las personas y las plataformas están inventando la economía colaborativa y reinventando el capitalismo). La autora es Robin Chase, fundadora de Zipcar, un servicio para compartir autos que nació en Estados Unidos hace ya quince años. En el libro cuenta, en primera persona, cómo fue creciendo este movimiento que lleva a una economía de la abundancia.

En un breve artículo publicado en Medium, Robin Chase presenta su punto: “Adiós capitalismo, estamos entrando en la Era de la Abundancia. El viejo modelo de gigantes difíciles de manejar está dejándole el camino a un nuevo modelo de colaboración. Bienvenidos al mundo de los pares”. Está en inglés. Un fragmento apenas:

“A lo largo del último siglo las empresas hicieron dinero acumulando cosas:activos, propiedad intelectual, gente.

En la nueva economía colaborativa, compartir bienes y volverlos parte de una red, sean plataformas, asientos de auto o dormitorios, siempre va a generar más valor, más rápido. Piensen en la enorme pérdida de potencial humano atado en patentes, derechos de autor, secretos comerciales, certificaciones y credenciales. Esas marcas del exceso de capacidad de la vieja economía capitalista, luchando por encontrar la luz del día. En la nueva economía colaborativa, la innovación no tiene límites. Más mentes trabajando juntas siempre van a ser exponencialmente más inteligentes, con más experiencia y mejor equipadas que unas pocas que trabajan dentro de una sola compañía o gobierno. En estas enormes y organizadas redes, podemos siempre contar con que va a aparecer la persona correcta (con las habilidades, contactos, experiencia y locación necesaria).

Los capitalistas dirán que estamos conducidos por el interés propio y por lo tanto somos incapaces de compartir. Pero yo creo que el interés propio nos llevará a compartirlo todo”.

El índice, la introducción y el primer capítulo del libro Peers Inc. pueden leerse (en inglés) en la vista previa que ofrecen Amazon y Google Books.

Postcapitalismo

postcapitalism

Este es el explícito título del trabajo de Paul Mason, premiado periodista británico especializado en economía, que trabajó como presentador de noticieros en la BBC y escribió varios libros. La tesis de Postcapitalism, a guide to our future (Postcapitalismo: una guía para nuestro futuro) es clara: el fin del capitalismo ya llegó. Ya hay nuevos modelos que cambian las relaciones de producción, basados en el enorme potencial de la tecnología de la información (IT). Según Mason, la era de la información conectada cambia por completo los conceptos de trabajo, producción y valor, y rompe con la economía basada en la acumulación de bienes y propiedad privada para poner el foco en la disponibilidad y la interconexión.

El libro se publica el próximo 30 de julio. En un adelanto publicado el viernes pasado en el diario británico The Guardian, Mason asegura que el reemplazo del capitalismo por el postcapitalismo ya comenzó, acelerado por shocks externos y moldeado por la emergencia de un nuevo tipo de ser humano. Postula que el postcapitalismo es posible debido a tres grandes cambios, derivados de la tecnología de la información. El primero es la reducción de la necesidad de trabajar, el borroneo del límite entre el tiempo de trabajo y el tiempo libre, y la pérdida de la relación directa entre trabajo y salario; para esto confía en el avance de la automatización. El segundo es el ascenso de la información como valor que modifica la formación de precios del mercado, ya que los mercados están basados en la escasez mientras que la información es abundante; entiende que esto es combatido por los nuevos monopolios de la información, las grandes compañías de tecnología. Y el tercer punto… es la producción colaborativa.

Aquí la traducción de un breve fragmento sobre el rol clave de la colaboración:

“…Estamos viendo el ascenso espontáneo de la producción colaborativa: bienes, servicios y organizaciones parecen no responder ya a los dictados del mercado y la jerarquía directiva. El producto de información más grande del mundo -Wikipedia- es hecho por voluntarios de forma gratuita, aboliendo el negocio de las enciclopedias y privando a la industria de la publicidad de un estimado de 3 mil millones de dólares al año en ingresos.

Casi desapercibidas, en los nichos y los huecos del sistema de mercado, franjas enteras de la vida económica están empezando a moverse a un ritmo diferente. Monedas paralelas, bancos de tiempo, cooperativas y espacios autogestionados han proliferado, apenas notados por los economistas, y a menudo como consecuencia directa de la ruptura de las viejas estructuras en la crisis post-2008.

Sólo podremos ver esta nueva economía si la buscamos con esfuerzo. En Grecia, cuando una ONG de base mapeó a las cooperativas de alimentos, los productores alternativos, las monedas paralelas y los sistemas de intercambio locales, se encontraron con más de 70 proyectos sustanciales y cientos de pequeñas iniciativas, que van desde edificios tomados para viviendas colectivas a los sistemas para compartir coche y jardines de infantes gratuitos. Para los estudios económicos dominantes, tales cosas parecen apenas para calificar como actividad económica; pero ése es el punto. Existen porque comercian, aunque sea de un modo vacilante e ineficiente, en la moneda del postcapitalismo: tiempo libre, actividad en red y bienes gratuitos. Parece algo escaso, no oficiales y hasta peligroso como para fabricar a partir de ahí una alternativa completa a un sistema global, pero así se veían también el dinero y el crédito en la época de Eduardo III.

Nuevas formas de propiedad, nuevas formas de préstamos, nuevos contratos legales: toda una subcultura de negocios emergió en los últimos diez años. Lo que los medios llamaron “sharing economy”, “economía del compartir”. Se lanzan palabras de moda como “bienes comunes” y “producción de pares” son arrojados alrededor, pero pocos se han molestado en preguntar qué significa este desarrollo para el capitalismo en sí.

Yo creo que ofrece una ruta de escape, pero sólo si estos proyectos a nivel micro son nutridos, promovidos y protegidos por un cambio fundamental en lo que hacen los gobiernos. Y esto debe ser impulsado por un cambio en nuestra forma de pensar acerca de la tecnología, la propiedad y el trabajo. Así, cuando creamos los elementos del nuevo sistema, podemos decir a nosotros mismos y a los demás: “Esto ya no es simplemente mi mecanismo de supervivencia, respuesta all mundo neoliberal; esta es una nueva forma de vida en proceso de formación”.

El fragmento completo publicado en The Guardian está en castellano, pero en una traducción que merece correcciones, aquí.

La ilustración que encabeza este artículo es de Joe Magee y fue publicada por The Guardian.

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