Taringa a punto de zafar de la demanda

Taringa!

La plataforma social Taringa! informó hoy que los principales querellantes en la denuncia penal que avanzaba contra la empresa por violación a la ley de propiedad intelectual desistieron de su acusación. Según un comunicado de prensa, son «tres conocidos catedráticos y tratadistas argentinos, autores de importantes obras jurídicas», que manifestaron «su desinterés por continuar con la denuncia». Este desinterés proviene de un acuerdo firmado con Taringa!, que «prevé establecer un canal fluido de comunicación para que puedan realizarse las denuncias cuando se considere que algún contenido pueda estar infringiendo derechos de propiedad intelectual». Y el sitio se compromente a eliminar el contenido denunciado.

La «causa Taringa» empezó en 2009, cuando un grupo de autores denunciaron a los administradores del sitio, Matías y Hernán Botbol y Alberto Nakayama, porque encontraron en Taringa enlaces que permitían descargar 29 obras jurídicas y 12 libros de computación protegidos por copyright. Ellos se defendieron diciendo que, al ser una plataforma social, no podían estar al tanto del contenido de todos los archivos que la comunidad subía a cada momento; de hecho, para muchos Taringa! era el reservorio de música, películas y libros más importante de América latina. La Cámara Nacional en lo Criminal y Correccional confirmó el procesamiento argumentando que los acusados permitían que se publicaran obras que eran reproducidas sin el consentimiento de sus titulares. «Si bien ello ocurría mediante la remisión a otro espacio de Internet, lo cierto es que no era posible si no se hacía a través de ‘Taringa'», indicó el fallo. Un tiempo después, la causa fue elevada a juicio oral, y la Corte Suprema lo ratificó.

A partir de la demanda penal, los responsables de Taringa! se comprometieron a pelear contra la difusión de contenido por copyright y empezaron a controlar los archivos que se subían al sitio. Buscaron acuerdos extrajudiciales con los demandantes, se acercaron a la Cámara del Libro y aseguraron que se eliminaría del sitio todo enlace que se denunciara como violatorio de los derechos de autor, para mostrar su buena voluntad para adecuarse a la ley. En paralelo, se intentó cambiar la imagen del sitio y reorientarlo al contenido propio. Para muchos usuarios, ahí se terminó la época de oro de Taringa!

Si bien la denuncia penal todavía existe, el hecho de que los principales denunciantes hayan desistido es significativo de un cambio, si no en el plano legal, al menos en el social. También es indicativo de una negociación que recién empieza. En el comunicado de prensa, los administradores de Taringa! «manifiestan la necesidad de que se sancione en Argentina un nuevo marco regulatorio que contemple los cambios profundos que introdujo Internet en la manera en que las personas acceden a la cultura y a la información,  así como la necesidad de volver a pensar los derechos de autor en Internet».

Por último, agregan: “Continuamos con la profunda convicción de que Internet debe mantenerse como un espacio libre de censura, colocando el derecho a la libertad de expresión por sobre cualquier otro derecho social o económico y recordamos nuestro  compromiso con el desarrollo de modelos de negocios en Internet que contemplen el legítimo derecho de los autores de obras de beneficiarse económicamente con el fruto de su trabajo”. Libertad de expresión, negocios y copyright. Esta discusión va para largo.

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