Guerras de internet: educación cívica para la vida en red

zuazo

¿Por qué un juez brasileño encarceló al vicepresidente de Facebook para América latina? ¿Por qué Apple se negó a atender un pedido del FBI y sacó una carta abierta a todos sus clientes mostrándose como el adalid de la libertad y la encriptación? ¿Qué implica que Mauricio Macri se haya reunido con la número dos de Facebook en el foro de Davos? (¿Y qué hacía un representante de Facebook en el foro de Davos?) (Y esa noticia, ¿es de tecnología, política o economía?) ¿Qué implica que el Estado argentino implemente el programa Facebook at work?

Las respuestas a muchas de estas preguntas de todos los días pueden buscarse en el libro Guerras de internet, de Natalia Zuazo, publicado en agosto de 2015 por Debate. Tendría que leerse en todos los colegios secundarios, dentro de lo que sea que haya ahora en la currícula equivalente a la vieja educación cívica. Porque ése es el objetivo de Zuazo: mostrar cómo todos somos, queramos o no, ciudadanos de una comunidad global sin mucha ley donde los poderosos intentan invisibilizarse y nos tratan como a meros consumidores, cuando en realidad somos los productores de la mercancía de la época: información. Trabajando para desmontar mitos y cuestionar lo naturalizado, Zuazo intenta que nos hagamos cargo de nuestras responsabilidades comunes: libertad, igualdad, privacidad.

El libro tiene la virtud de narrar de forma simple lo complejo. En las profusas notas al pie, Zuazo da cuenta de una documentación precisa y obsesiva, un sagrado respeto por las fuentes y una lectura crítica y atinada de bibliografía heterogénea con anclaje en las ciencias sociales. Sin embargo, el texto fluye cómodo, y algo mucho más difícil: de manera lineal. En este momento en el que todo pasa al mismo tiempo, todo responde a múltiples causas y cada lectura abre infinitos links, poder estructurar un relato de la época en forma de texto impreso, una palabra detrás de otra, no es mérito menor. Es tomarse el trabajo de hacer sentido, de tomar las piezas del rompecabezas y armar un dibujo comprensible.

Las piezas estaban ahí, claro. Hace un tiempo, escuchando a Zuazo, un amigo dijo “eso ya lo sabíamos”, con aire de suficiencia. Puede ser que muchos ya supieran que el negocio de Facebook y Google está en vender nuestros datos, que en internet buena parte de la pelea se da en el manejo de los caños, que los dueños de las empresas que transportan bytes son muy pocos en el mundo y juegan al anonimato. Pero no alcanza. Millones de personas en el mundo no distinguen entre internet y Facebook (algunos estudios dicen que llega a la mitad de los usuarios; he encontrado casos testigo en mi vida cotidiana). Tengo también una amiga, licenciada en Sociología en la UBA, que jamás había escuchado hablar del algoritmo de Facebook.

Guerras de internet es un libro sobre el poder en el siglo XXI, y por eso es imprescindible para todos los que buscamos un mundo más justo. Una cosa es sospechar que en todas partes se cuecen habas y que internet no es un convento alejado del bien y el mal, y otra es meterse a organizar la fragmentadísima información acerca de los dueños reales de las plataformas físicas que transportan y manipulan nuestros datos, hacen negocios millonarios con ellos e influyen potencialmente en más de la mitad de la población mundial. Muchas gracias Natalia Zuazo por tomarte el trabajo.

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