Pequeñas bibliotecas libres: libros para compartir

Biblioteca al paso Parque Chas

Aparecen de pronto, como módicas intervenciones en el espacio público: en la calle o en la plaza. Causan sorpresa primero, extrañamiento después, curiosidad y finalmente -con suerte- alegría. Son las pequeñas bibliotecas libres, o bibliotecas al paso: instalaciones comunitarias -en cajas, pajareras, cabinas de teléfono o hasta heladeras-,  que proponen leer y compartir a voluntad. “Llevate un libro, dejá otro”.

Biblioteca libre de Corrientes

La idea es simple pero a la vez revolucionaria, ya que salda la distancia entre los libros y la calle. Es cierto que siempre hubo bibliotecas públicas, pero para acceder a su tesoro hace falta conocer su ubicación y horario, presentarse ante el personal, llenar una ficha… En las bibliotecas al paso, los libros están al alcance de la mano, y los trámites y el control se reemplazan por la responsabilidad individual: cada lector y lectora se compromete a cambiar un libro por otro, o a devolverlo después de leído. A la felicidad propia de la lectura se suma la de sentirse parte de una comunidad y disfrutar de la abundancia de recursos que surge del compartir.

Biblioteca La Maga, Agronomía

Algunas referencias marcan el origen de esta idea en Estados Unidos, bajo el nombre de Little Free Library, en 2009. Otras, en Alemania, en 2010. En Argentina se registró la primera en 2014, en la costanera de la ciudad de Corrientes, y hoy se cuentan unas 25 en al menos seis  provincias, con gran cantidad en Buenos Aires, gran Buenos Aires y Rosario. Es difícil tener un número exacto ya que se trata de inciativas autogestivas, a veces a cargo de escuelas, organizaciones o simplemente de vecinos entusiastas.

Una Siam reconvertida en biblioteca libre

Biblioteca Libre de Praga, Parque Chas

La pequeñas bibliotecas libres persiguen el sueño de una cultura libre con acciones pequeñas, locales y concretas: poner libros en la calle. Aquí hay un mapa elaborado por la gente de la página de Facebook Biblioteca al paso, responsable también de la primera biblioteca callejera de Parque Chas y de asesorar a muchas otras:

¿Conocen otras bibliotecas al paso? ¿Se animan a multiplicar la idea?

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