Ropa infantil, hecha para compartir

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Los chicos crecen muy rápido; muchas veces no llegan a usar una prenda más de dos o tres veces. ¡Y son carísimas! Los mismos padres que no encuentran dónde guardar la ropa vieja de sus hijos tienen que hacer malabares para pagar la nueva.

Desde siempre, las madres solucionan este problema pasando los pantalones del primer hijo al segundo, del segundo al tercero, después al primo o al vecino. Pero hoy hay cada vez más hijos únicos, y en las ciudades es frecuente no conocer a los vecinos. Es necesario ampliar la red: un caso de laboratorio para el consumo colaborativo.

Algunos lo hacen de manera artesanal, con amigos y compañeros de trabajo, pero Internet ha venido a simplificar las cosas. Todo el consumo colaborativo se basa en principios que funcionaban en automáticamente en sociedades chicas, con lazos de vecindad fuertes. La web potencia y relanza estos principios en la aldea global.

En España existe Grownies, una plataforma que permite acceder a lotes de ropa usada en perfecto estado con la condición de haber dado un lote antes. Por 15,95 euros se accede a un conjunto de seis a ocho prendas, que se pueden ver y seleccionar por internet, eligiendo por talle, sexo y temporada. El pago cubre el uso de la plataforma y también el costo del envío.

¿No es una excelente idea para replicar? O quizás, si montar una plataforma online suena demasiado ambicioso, se pueda organizar una jornada en la escuela a principios de año. O en el club, o con grupos de facebook… Hay mil maneras de compartir el consumo y salir ganando.

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