Wazzabi: la cultura del hacer en Bariloche

Valentín Muro, uno de los fundadores de la comunidad Wazzabi, comparte con nosotros esta crónica sobre su llegada a Bariloche. El texto y las fotos fueron publicados originalmente aquí. ¡Gracias!

Luego de días de sol y una espectacular nevada, el sábado llovía. Íbamos con Sano en el auto al centro para encontrarnos con unas quince o veinte personas que se apuntaron al “Primer encuentro Wazzabi en Bariloche”. En realidad esa es una forma pretenciosa de llamar a una reunión con chocolate caliente de por medio entre entusiastas de la cultura del hacer. Llegamos a tiempo a Tante Frida y nos instalamos, junto a nuestro hombre en La Habana, Enrico (Lamperti) en una amplia mesa en el fondo del local.

Hace dos años Mateo Ferley, Franco Falaschi, Manuel Goglino, Franco “Sano” Grassano, Fran Oklander y yo no éramos mucho más que seis barilochenses que compartíamos ideas respecto del hacer, la ética hacker y la tecnología, con incontenibles ganas de formar una comunidad de personas con intereses alineados a los nuestros. Esa comunidad hoy es Wazzabi. Nunca nos detuvimos específicamente en planear algo para Bariloche, pero desde un principio (y quizás desde el momento en que cada uno de nosotros se exilió de la ciudad para estudiar en Buenos Aires) tuvimos intenciones de hacer el intento. Aprovechando la coincidencia de la actual coordinación de Wazzabi (Mateo, Sano y yo) en nuestra ciudad natal, decidimos intentar comenzar algo.

¿Qué es Wazzabi?

Wazzabi es una red de comunidades, conformadas por grupos de personas que en distintas partes del mundo ponen en práctica y promueven la idea de que cualquier persona puede hacer cualquier cosa.

En resumen:

  1. Wazzabi es la idea de que cualquier persona puede aprender a hacer cualquier cosa.
  2. Wazzabi es cada grupo de personas que promueve esa idea a través de la cultura libre.
  3. Wazzabi es una red de comunidades que resultan del esfuerzo de estos grupos.

Wazzabi no es un emprendimiento, sino que es más bien una red con intereses y motivaciones a su centro que orientan los actos de sus nodos. Es por esto que no vinimos a Bariloche a ‘abrir una sucursal’, sino a compartir nuestras ideas y experiencia acumulada desde nuestro comienzo para fomentar el surgimiento de un grupo local con identidad propia. Es por esto que incluso el nombre ‘Wazzabi/BRC’ podría no ser permanente: lo que está al centro de nuestros intereses es que en la ciudad pueda surgir un grupo análogo al que formamos en Buenos Aires en 2012.

Eso conlleva la cuidadosa tarea de defender ciertas ideas a rajatabla, no sólo la convicción de que todos podemos aprenderlo todo, sino también el modo en que protegemos esa convicción. Formar un capítulo local de Wazzabi significa ubicar al centro de nuestros actos a la cultura libre y los valores de la ética hacker, reconocer que el dinero nunca puede ser la motivación detrás de lo que hagamos y que sobre todas las cosas Wazzabi es un juego: si deja de ser divertido pierde sentido. Tomar la responsabilidad de formar un grupo local es reconocer que la reapropiación de la tecnología (y su promoción) es un deber moral, indispensable para que las personas tengan una oportunidad frente al mundo hipertecnologizado que enfrentamos. Además, cultivar una comunidad local tiene como objetivo la reapropiación en general, no sólo de la tecnología, sino también del espacio público, de la participación política, de los medios de comunicación y demás.

Vinimos a Bariloche con la intención de que Bariloche forme su propio Wazzabi y no a formarlo nosotros.

Wazzabi/BRC

El sábado fuimos parte de una de las reuniones más interesantes que hayamos tenido el placer de organizar. Entre los participantes había una maestra jardinera, un buen número de nerds de todos los colores (sobre todo nosotros), periodistas, estudiantes y entusiastas que se acercaron por curiosidad. Comenzamos presentándonos uno por uno y escuchando qué nos había llevado a la reunión. Luego, nos presentamos nosotros tres y contamos un poco en qué trabajamos en estos años y nuestros proyectos más recientes. Inmediatamente nos volcamos a escuchar qué ideas surgían en la mesa en base a las experiencias compartidas.

Compartimos desde hacks hogareños, como el invernadero de @danbatio y sus incursiones con hardware de código abierto, hasta la impresora 3D modificada de Matías Gultig, y hasta escuchamos de un “gamer en recuperación” que tenía intenciones de explorar aún más su curiosidad. Enrico nos contó de sus proyectos con RaspberryPi, y varios se mostraron interesados en la plataforma. Poco hizo falta explicar de qué trata esta cultura del hacer que promovemos, la mesa estaba poblada por hacedores, makers de pura cepa.

Si algo se nos hizo brutalmente obvio es que ideas no faltan. Mariana (@latorro) contó acerca de su experiencia con la educación vial y rápidamente empezaron a brotar ideas respecto de qué podía hacerse en una comunidad tan necesitada de mejor seguridad vial y una estrategia eficiente de educación al respecto. Se comentó la posibidad (que luego sería desarrollada en el grupo de Wazzabi/BRC) de hacer un mapa colaborativo que muestre las zonas de la ciudad donde sucedieron accidentes viales. En ese momento Eri (@erisancheztp) hizo una breve introducción al periodismo de datos y contó sobre los esfuerzos de grupos como Hacks/Hackers Buenos Aires, sumando impulso a la propuesta de desarrollar proyectos colaborativos de conciencia ciudadana.

Mapa de accidentes viales fatales desarrollado por la Municipalidad de San Carlos de Bariloche. Gracias Erica por el archivo.

Mapa de accidentes viales fatales desarrollado por la Municipalidad de San Carlos de Bariloche. Gracias Erica por el archivo.

En ciudades como Bariloche donde la comunicación y transparencia gubernamentales no son fuertes (alcanza con ver el sitio web de la ciudad) cobra incluso mayor importancia aún el desarrollo de esfuerzos colaborativos impulsados desde la ciudadanía. En las poco más de tres horas en que estuvimos reunidos vislumbramos el potencial de Bariloche como polo de innovación ciudadana, con la capacidad de poner a prueba ideas de manera ágil. Durante la reunión hablamos de la importancia del desarrollo de prototipos para las ideas que se comentaron, como herramientas fundamentales para demostrarle al resto de la población y a los gobernantes el poder de cambio que podría tener la implementación a gran escala de esas ideas.

Se empieza por la comunidad

El primer paso para generar espacios de innovación es formar una comunidad habitada por entusiastas comprometidos con el cambio y la resolución de problemas.

Mateo y Sano ya volvieron a Buenos Aires y yo regreso en unos pocos días. Antes de mi regreso habrá una segunda reunión en la que conversaremos sobre cómo puede continuar la aventura en la que tan ansiosamente queremos que los barilochenses se embarquen. Antes de mi vuelta a la gran ciudad, definiremos coordinadores que comiencen la tarea de formar una comunidad local. Planeamos brindarles todo nuestro apoyo y confiamos en que les será aún más fácil que lo que fue para nosotros. Además, definiremos algunos canales de comunicación y posibles actividades iniciales.

Sobre todas las cosas, procuraremos definir un estado de la cuestión que permita ver dónde estamos y hacia dónde queremos ir. Con qué contamos, y aún más importante, definir con quiénes contamos.

El primer paso para generar espacios de innovación es formar una comunidad habitada por entusiastas comprometidos con el cambio y la resolución de problemas. Queda mucho camino por andar, y viendo a quienes serán protagonistas de esta construcción, no podríamos estar más entusiasmados.

¡Último momento! Mañana sábado 4 de octubre a las 17, segunda reunión Wazzabi Bariloche en Tante Frida, gratuita y abierta. ¡Todos invitados!

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Las fotos de la reunión son cortesía de Enrico Lamperti.

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